EL CASTILLO Y LAS MURALLAS DE LLANES

EL CASTILLO Y LAS MURALLAS DE LLANES (Fernando Carrera)

Alboraba el siglo XIII cuando el Rey de León, Alfonso IX, teniendo una fortaleza en San Vicente y otra en Gigia (Gijón), necesitaba otra intermedia; fijóse en el territorio de Aguilar y le concedió el Fuero a Llanes, que con este nombre pasó a ser villa realenga, en el año 1206.

Era Llanes villa marinera, cuyos vecinos se distinguían en todas las empresas de mar, desde la pesca de la ballena hasta su participación en la conquista de Sevilla. Allí estaban los llanenses, más tarde llaniscos, a las órdenes del gran almirante santarderino Ramón Bonifaz.

Así que tanto la concesión del Fuero como la erección del castillo y murallas se deben a su situación más que a los hechos heroicos y servicios de los llaniscos. Sea de ello lo que quiera, lo cierto es que a la concesión de la Carta puebla debió de seguir el entusiasmo y ardor con que los vecinos reunidos en asamblea se preparaban para la obra.

Centenares de hombres de Llanes y su alfoz acumulaban la piedra necesaria y atizaban los «caleros» para terminar cuanto antes la coraza de la villa contra las ambiciones de los Quiñones y otros nobles.

Debió de inaugurarse la obra entre grandes fiestas, colocándose la primera piedra en la plazuela de la Patrona Santa Ana, que aun lleva su nombre. 

Si hoy Llanes conservara íntegra su muralla, sería admirada como la segunda Santillana del Norte de España.

Grandes debieron de ser las deliberaciones acerca del perímetro de la villa que había de ser amurallado y del emplazamiento del castillo. Algunos serían partidarios de situar el castillo donde está el castillete de la huerta del Cercado, vecino de la playa, para contrarrestar el peligro de las incursiones de los Normandos. ¡Pobre castillete, el más hermoso de todos, desprovisto de su corona de almena!. 

Al fin, debió de prevalecer la opinión de que el mayor peligro residía en tierra, eligiendo el lugar destacado y rocoso desde donde podría atalayarse gran extensión de tierra circundante. 

Muchos fueron los propietarios que se apropiaron indebidamente de la muralla, ya para apoyar las paredes de sus casas, ya para cercar sus huertas. Ya estaba a punto de pasar a propiedad particular; dos casas fuertes le atacaban, una por el Este y otra por el Oeste. Ya había salido a subasta, pero el gran político don José de Posada Herrera hizo anular la subasta e hizo declarar el Castillo de Llanes Monumento Nacional.

Constaba interiormente de tres pisos, terminando con una terraza coronada de almenas. No tenía puerta alguna; la que hoy tiene es moderna. Se entraba en el castillo por el hueco que se abre al Este, a la altura del primer piso; una escalera de quita y pon serviría para entrar y salir. Tenía una barbacana que defendía la entrada. Un murallón ciñe al Castillo por sus partes Norte y Oeste y en este punto existía un arco que lo unía a un castillete que hoy forma parte de la cerca de la huerta que fue de Posada Herrera y debajo de este arco había una poterna que conducía al interior del recinto amurallado. 

Desde el reinado de los Reyes Católicos, el Castillo de Llanes no tenía ya finalidad, por lo que fue desarmado y poco a poco desmantelado.

Texto: (Fernando Carrera)

EL CASTILLO Y LAS MURALLAS DE LLANES

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