La Bolera de la Vega de la Portilla

La Bolera de la Vega de la Portilla (Fernando Carrera) 

Corría el año 1860. Los señores de Llanes, aficionados al deporte de los bolos, se reunieron una tarde en La Vega de La Portilla. En aquel sitio se jugaba a los bolos en el césped, y dijeron: – Vamos a hacer aquí una buena bolera.

– Es propiedad del Marqués -apuntó uno de los presentes.

– Bien – dijo otro-, pediremos permiso a don Miguel para hacer la bolera por nuestra cuenta.

En efecto, fueron a entrevistarse con el Marqués, entre otros, don Pepito Benavides, don Fernando Rubín de Celis y don José Vega.

El Marqués de Gastañaga abuelo del actual, les dió toda clase de facilidades. Únicamente impuso la condición de que le firmaran un documento privado reconociendo la propiedad del terreno.

Así lo hicieron, sin ninguna intervención del Alcalde de Llanes, que lo era a la sazón don Juan Dionisio de Posada Argüelles, el dueño del Cercado, que ya había sido Diputado a Cortes por el distrito de Llanes y renunció al acta porque decía que no era bastante rico para vivir en Madrid. Al año siguiente, 1861, fue alcalde don Pepito Benavides, que había sido ya Diputado Provincial, pero en cuanto a sus gestiones para la bolera lo hizo como particular, no como autoridad. Estos dos alcaldes que acabo de citar eran de los que prestigiaban el cargo. Don Pepito Benavides jugó desde aquella fecha hasta pocos meses antes de su fallecimiento, que frisaría en los setenta y nueve años. Jugó siempre con gran corrección, siendo para todos nosotros, los jóvenes jugadores, un vivo ejemplo del antiguo y noble caballero.

Inmediatamente se procedió a la obra según planos de personal competente: un cuadrilátero de cuarenta metros de eje mayor, con tiros de 18, 20, 22, 24 y 28 metros; un birle de frente de 11 metros, llegando a los 15 de esquina. La explanación de la caja dejó un ligero desnivel hacia el Sur con objeto de que no se estancaran las aguas de lluvia, con una sangradera en una esquina. Las proporciones de esta bolera son tan excelentes que todo jugador que la desconozca, deja las bolas dos metros cortas. Engaña la distancia.

En un principio la bolera no tenía paredillas; la tierra sacada de la explanación se acumulaba a los lados sirviendo de contención; pronto se notó lo deficiente del procedimiento y se hicieron las paredillas o muros que rodean toda la bolera, con buenas losas de cobertura. Y lo mismo los asientos laterales y de frente.

En el año 1860 se encargó de hacer el chocolate una señora de apellido Sterger, conocida familiarmente con el apodo de la Capadora, porque su padre era un castrador alemán, que se casó en Llanes y aquí se quedó. Hacía el chocolate entre dos piedras, en el suelo.

En 1870 entró a sustituir a la señora Sterger doña Manuela Peláez, la Toriella. En ésta época se hizo la primitiva caseta en terreno del Marqués y con autorización de éste, mediante una módica renta. Sucedióla su hija doña Filomena, se amplió la caseta y fueron renovándose los jugadores.

Autor: Fernando Carrera

La Bolera de la Vega de la Portilla

Por: Jose Bolado

Foto: Archivo Oriente de Asturias

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